Por qué me encanta 'Prison Break'
Aquí va una verdad que debería ser evidente por sí misma: Puede haber una gran diferencia entre lo que crees que es magnífico y lo que te gusta en realidad. En lo que se refiere a la televisión, la serie de más calidad que hay actualmente disponible es – en la humilde opinión de vuestro Tío Stevie – Breaking Bad (no la otra serie de AMC, Mad Men, que es sólo un culebrón con una gran sensación retro). Pero en lo que se refiere a algo para lo que pisaría a mi abuela para no perderme, la respuesta es Prison Break. Simple como eso. Me encanta Prison Break de manera loca, profunda, auténtica.
Antes de que os volváis locos intentando mirar todo lo que os habéis perdido, dejadme avisaros: Si consiguierais las tres primeras temporadas en DVD y las mirarais de una vez, vuestra "jonina" cabeza explotaría. He estado verificando todo, e incluso así tengo sólo una tenue idea de lo que ocurre. Y eso no me quita ni un poco de placer. Aquí está un esbozo de sumario de Nuestra Historia Hasta Ahora, elaborada sin la ayuda de las fuentes habituales de Internet sino con mi propia cabeza Break-obsesa. Los correctores de EW intentarán arreglar esto. No les dejaré.
Así que vale, están estos dos hermanos, Lincoln Burrows y Michael Scofield (no recuerdo por qué no tienen el mismo apellido). Linc entra en prisión por asesinar al hermano del Malvado Presidente, y es sentenciado a muerte en la Fox Mulder Memorial Prison (o puede que sea Fox River; sé que hay un Fox en alguna parte porque el show es en la Fox). Michael comete un robo para así poder ir a prisión también y sacar a su hermano. El plan de escape está tatuado en el cuerpo de Michael. (Se lo quita con láser en la temporada 4: todo entero, en una sesión. ¡Ouch!) Michael se hace amigo del alcaide, que está haciendo un Taj Mahl de palitos de helado, y se enamora de la enfermera de la cárcel, Sara. En la tercera temporada, decapitan a Sara, pero fue una confusión de identidad y vuelve en la cuarta temporada.
¿Todavía estáis conmigo?
De todos modos, Michael y Linc escapan con un racimo de frutas y frutos secos variados. El más excesivo es T-Bag, un psicópata degenerado del tipo de “La noche del cazador” brillantemente interpretado por Robert Knepper. También está este tipo al que le faltan unas cuantas patatas para ser un Happy Meal y quiere vivir en un cuadro. De Holanda, creo. (Salta de una torre de agua).
La segunda temporada es la mejor, un tiroteo de Sam Peckinpah con los fugitivos buscando algo de dinero enterrado por – creo – el mítico pirata aéreo D.B. Cooper. Los persigue un guarda de la prisión con malas pulgas llamado Bellik y un lúnatico traga-pastillas del FBI llamado Alex Mahone. Mahone mató y enterró a un tipo en su patio trasero, pero esa es otra historia. (Oh, y T-Bag perdió una mano e hizo que un veterinario le hiciera un transplante, pero no funcionó; la mano parece ahora como algo arrancado de un maniquí de un centro comercial.
Aquí viene la parte que me mata: ¡Todos los supervivientes excepto Linc terminan en una cárcel panameña! ¡Sí! Se llama Sona (versión española para “Fox Mulder”). Esta es la tercera temporada acortada por la huelga, y serán los 13 capítulos de televisión más sudorosos jamás filmados. Como un regalo añadido para el gusto, el barriga-de-botín Bellik (Wade Williams) anda a trompicones en los dos primeros capítulos con un par de calzoncillos mugrientos. No es un cuadro muy delicioso.
No hay necesidad de decirlo, hay otra fuga. T-Bag se pierde en el desierto y es forzado a comerse a su compañero de huida. Cuando finalmente Bag consigue que le lleven, el conductor se da cuenta de sus náuseas y pregunta, “¿Pasa algo malo, hombre? ¿Te sentó mal la comida mexicana?” ¡Qué clase! Bueno, sabes lo que dicen: Si no puedes comerte a los que amas, cómete a los que están contigo.
Resulta que el hermano de la presidenta fue asesinado por una organización oscura llamada La Compañía, y ahora Linc, Michael, la resucitada Sara, y sus cohortes tienen que derrotar a los malos, incluyendo a la matahari Susan B. Anthony (a veces conocida como Gretchen – no preguntéis).
Lo que hace esto tan divertido son los brillantes exteriores, sus cortes frescos, sus extravagantes secuencias de acción, y sobre todo lo demás, el reparto. Disfruto especialmente de William Fichtner como Alex Mahone – Fichtner es probablemente el mejor actor de la televisión. Estos tipos juegan limpio, así que la audiencia hace lo mismo. También hay un loco subtexto existencial: No importa qué hagan o cómo de rápido corran estos desventurados fugitivos, siempre terminan… ¡buh!... de vuelta en la cárcel.
Para la quinta temporada, espero que sea un gulag en Siberia.
Publicado originalmente en EW
Traducción por Soniarod

