¿Quién dice que los hombres de verdad no leen?
Si coges a los sujetos del mundo editorial en modo “no me cites”, te dirán que la audiencia masculina de la ficción está desapareciendo. Los agentes y editores están constantemente a la caza de la próxima nueva escritora, ¿y por qué no? A finales de agosto, 7 de los 10 bestsellers de New York Times en tapa dura eran de mujeres, y eso no incluye el mega-vendido Breaking Dawn de Stephanie Meyer (que los Times consideran literatura para niños, y por eso no se merece un lugar en la lista de los adultos).
Pero, para citar erróneamente a Mark Twain, los informes de la muerte del lector masculino han sido muy exagerados. Las mujeres tienen literatura para chicas; los tíos tienen lo que mi hijo Joe (como en Joe Hill) llama “ficción para hombres”. Y los editores la venden por toneladas. Aquí hay un concepto tan simple que es fácil pasarlo por alto: Lo que los hombres quieren de una novela de Elmore Leonard es exactamente lo que las mujeres quieren de una novela de Nora Roberts – escape y entretenimiento. Y mientras que es verdad que la ficción para hombres puede ser culpable de cosificar a las mujeres, la literatura para chicas a menudo hace lo mismo con los hombres. Leyendo a Sandra Brown o Jodi Picoult, a menudo recuerdo una vieja canción de Julie Brown, “Me gustan grandes y estúpidos”. Un memorable pareado dice así, “Mi padre se ha ido a Harvard, mi hermano se ha ido a Yale/Well, el tipo que traje a casa anoche acaba de salir de la cárcel”.
¿Esto es malo? Desde el punto de vista del entretenimiento, diría que no. A las mujeres les gustan las historias en las que una chica conoce a un apuesto (y posiblemente peligroso) machote en una isla tropical; hombres como para imaginarlos yendo a la guerra contra un ejército de tipos malos con una Beretta, un lanzallamas y una ametralladora (las granadas colgadas del cinturón son opcionales).
Y la ficción para hombres actual ciertamente les da a las mujeres un mejor trato que el que le daban en los pulp del ayer, cuando la mayoría se presentaban como jóvenes devora hombres vestidas con negligés de volantes. Robert B. Parker, que hace la crónica de las duras hazañas de ese avatar de la ficción para hombres llamado Spenser (sin nombre), también es el creador de Sunny Randall, una detective privado que tienen sus propias hazañas duras. Y mientras que es fácil cansarse de la compañera de toda la vida de Spenser, Susan Silverman, antes o después Spenser y su compañero Hawk siempre saltan a la acción. A menudo con una pistola del calibre .38 o .12.
Alex Delaware, la aportación de Jonathan Kellerman a los cambios en la ficción, también ha tenido una compañera femenina durante toda la vida. Robin Castagna es menos irritante que la egocéntrica Srta. Silverman, pero ambas necesitan ser rescatadas de vez en cuando, y salvar a la damisela en apuros ha sido una parte gratificante de la ficción para hombres desde los tiempos antiguos, cuando los caballeros eran audaces y las doncellas rubias iban sin ropa interior. Además, Alex tiene un compinche gay, Milo Sturgis. Si eso no lo convierte en un tipo del siglo XXI, ¿qué puede hacerlo?
Los padres de la ficción para hombres moderna serían Dashiell Hammett, Raymond Chandler, y John D. MacDonald, creador del primer detective privado del mundo que vivía en un barco. El Travis McGee de MacDonald dominó las listas de los más vendidos durante los años en que leer el Playboy todavía era guay, y puede haber sido el primer personaje masculino en ver a las mujeres como personas en lugar de sólo compañeras de cama potenciales. No es que Travis fuera ningún apocado en la cama; se especializó en una forma de terapia sexual que los hombres mortales (así como vuestro fiel corresponsal) sólo podrían admirar. En las 21 novelas de McGee, el tipo puede haber tratado sexualmente a cerca de 200 mujeres. ¡Chúpate esa, Dra. Laura!
¿Los mejores escritores de ficción para hombres de la actualidad? Diría que Michael Connelly, Robert Crais, Richard Stark y Lee Child. El Harry Bosch de Connelly es un obstinado policía que mete mano en la estructura de poder del Departamento de Policía de Los Angeles tan a menudo como a los tipos malos. Su novia actual, una mujer muy liberada, es una agente del FBI. Las creaciones de Crais – Elvis Role y Joe Pike – son tan duros como las botas de combate que suelen llevar. El Parker de Richard Stark (no tiene ningún otro nombre) es refrescantemente amoral, un ladrón que siempre se escapa con el botín. En los libros más recientes de la saga ha ganado un poco de calidez gracias a Claire, su propia compañera de toda la vida.
He reservado lo mejor para el final. El duro pero humano Jack Reacher de Lee Child es el personaje de saga más guay que hay ahora mismo en el mercado. Reacher también ha rescatado su parte de damiselas en apuros. Deambula por los Estados Unidos, algunas veces haciendo autostop, más a menudo montado en autobuses. Se viste con ropa de trabajo de mala calidad comprada en supermercados, paga en efectivo, y (esta es la parte que de verdad me encanta) solía llevar sólo un cepillo de dientes como equipaje. Satisface la mayoría de las fantasías más elementales masculinas, que son en el fondo bastante dulces: vagar y ayudar cuando se necesita ayuda. Posiblemente con una Beretta, un lanzallamas, y una ametralladora.
Las granadas son opcionales.
Publicado originalmente en EW
Traducción a cargo de Soniarod

