El Problema con las canciones pegadizas1
16 de Abril de 2009
Hace un par de meses, me desperté a las tres de la mañana, mortalmente sediento (probablemente porque había donado sangre el día anterior), y me arrastré hasta el baño a por un vaso de agua. Estaba despierto al 20 por ciento como mucho. Y mientras abría el grifo, me di cuenta de que estaba cantando esto: “They say a man should always dress/For the job he wants/So ¿why’m I dressed up like a pirate/In this restaurant?”
Dios bendito, pensé, he sido infectado por una canción pegadiza.
Mi amigo el Pelolargo dice que ese es el nombre que se les da a las canciones que hurgan en tu cabeza y comienzan a masticar tu cerebro. La temida canción pegadiza puede convertir incluso una canción fabulosa en algo de lo que huyes, gritando a pleno pulmón. Si pudieras. El ejemplo más reciente en mi propia vida es la canción de baile ska-dance de Tim Armstrong, “Into Action”. Una canción magnífica… al menos hasta que te das cuenta de que durante la última hora has estado canturreando “We take the 43 bus, we got no plans/The girl in the miniskirt, her name’s Suzanne” por lo bajo.
Vuestro tío Stevie siente curiosidad por las canciones pegadizas, así que acudí a retrocrush.com y también a las personas más expertas en pop de la tierra: aquellos que escriben en – ejem – mi página web. Les pedí que enviaran por correo electrónico sus canciones pegadizas más temidas, y chico, fue un aluvión. Aunque emergió un claro ganador: “Macarena”, de Los del Rio. Una de las personas que me contestó, Natalie Shannon, la resumió de la mejor manera: “Odio esta canción incluso cuando estoy borracha”.
Otras canciones con sonido latino que puntuaron alto en este medidor de esto-me-vuelve-loco: “Coconut” de Harry NIlsson; “Who Let the Dogs Out” de Baha Men; “Mambo No.5”, de Lou Bega. En relación a esta última, quiero compartir que mi mujer una vez me informó de que me destriparía con su afilado cuchillo Ginsu si ponía la versión extendida una vez más. Esperé hasta que fue a hacer un recado, y la puse… no una sino varias veces. Porque ese es el problema con las canciones pegadizas: atraen incluso cuando repelen. Digámoslo de otro modo, sabes que sólo extenderás el sarpullido si lo rascas, pero no puedes evitarlo. Lo que explica por qué incluso ahora siento esta urgencia malsana de poner “Mr. Roboto” de Styx… una… vez… más.
Otras canciones que han sido mencionadas una y otra vez incluyen “Daniel”, de Elton John (‘Podría ser clasificada como tortura a causa de las cualidades inductoras a la náusea y efectos psicológicos persistentes”, comentó James Hanna en mi página web); “I Kissed a Girl” de Kate Perry; “Thong Son”, de Sisqó; y “]Mickey” de Toni Basil – en la cual encontramos lo que podría ser el estribillo arquetipo de la canción pegadiza: “Oh Mickey, you’re so fine/You’re so fine you blow my mind/Hey Mickey! Hey Mickey!”
Hablando de Mickey, varias personas mencionaron la sumamente irritante canción pegadiza de Disneyland “It’s a Small World”. Y Evelyn S. admitió que la canción de Barrio Sésamo (“Sunny day/Sweeping’ the clouds Hawai”) ha estado metida en su cabeza durante 30 años. ¡Consíganle un médico a esta mujer! Otro de los que me escribieron citó una de las miles de infantiles pero divertidas parodias de la canción de la serie Barney: “I love you, you love me/Let’s nail Barney to a tree/A shot rang out and Barney hit the floor/No more purple dinosaur”.
Está bien, es divertido, ¿pero te libra de la canción pegadiza? Poco probable. La canción pegadiza siempre está al acecho. Este es el motivo por el que deseo no tener que escuchar o incluso pensar en “Relax”, de Frankie Goes to Hollywood, “Escape (The Piña Colada Song)”, de Rupert Holmes, o “MMMBop” de Hanson. Sin embargo los que respondieron a mi solicitud de canciones pegadizas parecen estar de acuerdo (con una cierta desesperación de hazlo-parar) que ABBA ha creado más canciones pegadizas que cualquier otro grupo. La que se mencionó con más frecuencia fue la temida (y temiblemente adictiva) “Take a Chance on Me”, donde voces masculinas satánicas de fondo cantan “Take a chance, take a ch-ch-chance” hasta que prometerías lo que fuese a quien fuese si pudiera conseguir que dejase de resonar en tu cabeza.
Para mí, la peor canción pegadiza de todos los tiempos es “Tainted Love”, de Soft Cell. Tan solo escribirlo aquí garantiza que me pasaré el próximo mes murmurando “Don’t touch me PLEEZE/I cannot stand the way you TEEEEEEEEEZE!” La gente me lanzará miradas extrañas, pero ¿seré capaz de parar? ¡Nooooooooo! Aunque podría haber una cura. ¿Recordáis la canción “Free Credit Report”? Aprendí a tocarla en la guitarra. La clave de Re parece funcionar mejor para mí. Y así, incluso aunque no pueda quitármela de la cabeza, puedo imponerla sobre las demás. Porque a la miseria le encanta tener compañía.
1 El término inglés "earworm", utilizado por King a lo largo del artículo, que traducido literalmente al español sería algo como "gusano de oído", se refiere a una canción extremadamente pegadiza, de esas que es difícil sacarse de la cabeza.
Publicada orignalmente en EW
Traducción a cargo de Soniarod




