Pues la verdad yo he leido a King más en su última época e Historia de LIsey y Duma Key me enganchan igual que otras tipo LTO1, por ejemplo
y otra cosa.... mi tema no decía para nada que
SK fuera MAL ESCRITOR eh???? que se exaltan los ánimos...
Igualmente me agrada el GRAN escritor que todos teneis dentro en este foro, no es por haceros la pelota, pero cuando veo explicaciones tan elaboradas y bien escritas me encanta
saludos
Tranki, que simplemente le he dado la vuelta al planteamiento...
Esto es como lo de demostrar que alguien es inocente...antes se debería probar su culpabilidad no?.Pues eso, que si echas un vistazo por foros de literatura etc... te encuentras con esa pregunta muy a menudo. Googleando encuentras foros como este
http://www.abretelibro.com/foro y en la sección de autores, entre los cientos de ellos, destacan en cuanto al nº de opiniones vertidas por los foreros a gente como Agatha cristie o un tal Stephen King...muy por encima de otros como Asimov, Revertes, Dan Brownes, Saramagos, Delibes, Coelhos, Celas, Zafones...
Está claro que el tipo no pasa desapercibido no?
Dentro de las muchas criticas que se pueden leer por ahí sobre libros de
SK me ha parecido oportuno incluiros una de un tal "deusvolt" que me ha encantado.
Stephen King cabalga de nuevo.
Ayer, sábado uno de agosto, eran las tres de la madrugada y tenía el libro Duma Key entre las manos. Me quedaban ciento y poco páginas para acabarlo. Por supuesto, lo terminé. Creía que, después de todo, se lo debía a este viejo rockero. Se lo debía, pero era más que eso.
Me emocioné al leer una de las dedicatorias de King: Y a ti, Lector Constante, mi viejo amigo; siempre a ti.Si tuviera posibilidad de réplica, si existiera la más remota posibilidad de que la leyeras, yo, lector anónimo, te respondería: A ti, Escritor Constante, mi viejo amigo; también a ti.Porque King es, sin lugar a dudas, uno de los grandes. Joder, sí, uno de los buenos.
Para seleccionar el libro, Duma Key, establecí mi modus operandi de siempre, ni más ni menos. Es decir, estiré el brazo entre la multitud de libros y cogí el volumen rechoncho con portada llamativa que figuraba ―como no podía ser de otra forma― entre las baldas privilegiadas, esas reservadas a los escritores gloriosos. Pero mi selección siguió adelante, despiadada y fría. Lo siento, tío, es lo que hay.
Me conquistaste desde el primer párrafo:
Me llamo Edgar Freemantle. En el pasado fui un contratista de éxito con importantes negocios en el sector de la construcción. Eso fue en Minnesota, en mi otra vida. Aprendí lo de “mi-otra-vida” de Wireman. Quiero hablarte de Wireman, pero terminemos primero con la parte de Minnesota.
Coño. Algo en mi interior hizo “crack”. No sé, se escapaba de la comprensión, como en los viejos tiempos, colega. Sí. Algo que estaba muy por encima del resto de libros, de la mayoría de ellos. No todos, claro.
Dudé ―siempre dudo con un libro en la mano si estoy rodeado de cientos de ellos―, pero evidentemente lo compré. Stephen, desde esa primera hoja, supe que iba a ser de los buenos. Y vaya si lo fue.
Pero voy a ralentizar un poco mi comentario.
Busqué en la demoníaca Red opiniones sobre el libro ―creo que eso fue cuando llevaba más de la mitad: llámalo curiosidad, llámalo sarcasmo, o llámalo gilipollez de lector―. Debo poneros en antecedentes: por alguna razón dejé de leerte hace tiempo. No porque no me gustaras, no. Solo porque quise distanciarme. Desintoxicarme, quizá. Mi vocecita de lector me dijo que debía hacerlo. Y lo hice, lo hice en la que la mayoría de la Red, según opiniones, claro, habla “de tu otra vida”. Algunos señalan que fue la vida antes del accidente, la vida antes de que aquella camioneta te arrollara en un cambio de rasante, dejándote hecho trizas. Por alguna extraña razón del destino, se ve, que me quedé con tu mejor parte: “El resplandor”, “Cementerio de Animales”, “Misery”, “Cujo”…. Buff, lo siento tío, pero has escrito un puñado de buenas historias. Qué le vamos a hacer.
Así que soy un puto lector imparcial, o incompleto. Me importa un carajo. Los otros libros están ahí. También soy escritor. Creo que sé de lo que hablo, tal vez no. Pero, coño, siempre puedo leerlos, ¿no? Basta pasar la tarjeta en una librería y llevártelos a tu casa, o, como en los viejos tiempos, ir a la Biblioteca Municipal y cogerlos. Siempre me gustaron los libros de la biblioteca. Son libros vivos, ¿no te parece?
Bueno, el caso es que tengo que decirlo, o si no, reviento. Duma Key es una puta obra maestra. Lo es sin discusión. Da igual lo que opine el resto del mundo, da igual lo que opinen otros. Eres un mago, y has vuelto a hacer de las tuyas, tío. Ahora eres más sutil, más escritor. No, más escritor no, eres distinto. Supongo que todos lo somos con el tiempo, porque el tiempo pasa inexorable y nos cambia, aunque no queramos. Trabaja de manera parecida a la arena, esa fina arena de playa que es capaz de pulir rocas duras e inexpugnables. Pero creo que eso es bueno, se lleva bien con algo que otros escritores hace muchos años olvidaron y por eso, ahora, nosotros, los lectores constantes, lo sufrimos: se han olvidado de la Verdad.
Hay dos formas de hacer literatura. La de diseño, donde un tipo o una tipa cogen el Sombrero y mezclan ingredientes, siguiendo una receta estructurada y llegan a la pócima que gusta al sector editorial, y luego está “la otra forma”, la que se escapa del control del sector. No voy a comentar nada porque incluso escribiste un libro hablando sobre ello. Creo que pocos se atreverían a hablar sobre sus “fórmulas”. Pero no es menos cierto, que tú, cabronazo, puedes permitírtelo. Claro que puedes. Porque la Magia, no puede imitarse. El primer grupo de escritores está lleno de gente buena, con cualidades enormes, incuestionables, aunque no “tienen eso”. Y lo sabes. Yo lo sé y otros lectores también lo saben. También es cierto que muchos lectores te han abandonado, se quedan con el de antes. Graso error, amigos. No sabéis lo que os perdeis.
De cualquier forma, los libros de esa primera oleada ―la de la fórumula y la archi-documentación― van y vienen. Se leen con decencia, tienen datos fidedignos, personajes bien construidos. Pero cuando pasa la tormenta de arena, desaparecen bajo las dunas. Los tuyos ―y los de otros― son pirámides.
Duma Key es un libro de verdades. Eres tú y no lo eres al mismo tiempo, como debe ser en un escritor. Hay gente que se empeña en buscar al autor en los personajes, y viceversa. ¿Es un error? Yo ni me lo planteo. Solo leo y me divierto, río y me contraigo, me emociono con el ritmo de los párrafos. Es una balada y una punta canción de rock duro, lo es todo. Eres tú. Todo encaja como un engranaje perfecto, sin lógica alguna y con toda la lógica del mundo. Ya no necesitas el miedo desde el principio, te puedes permitir hablar y hablar, como un gran contador de historias que eres. Pocos se atreverían a calzarnos tantas páginas si no tuvieran esa seguridad. Y lo consigues, uno lee y lee, y desea saber más. Saber más acerca de Freemantle, de ese tío que lo ha perdido todo y parece haber encontrado una nueva oportunidad. El miedo es secundario, yo lo creo así. Eres tan bueno como antes, no, no, eres mejor. Porque ahora, el miedo viene en el momento justo, sin prisas, como un buen plato de cocina artesana. Ahora que lo pienso es una gilipollez compararte con el autor de “El misterio de Salem´s Lot”. Porque, joder, esa obra es la hostia puta, para qué engañarnos. Pero como dije antes, Duma Key también es de los grandes, de los mejores, diría yo. Eres tú, el que fuiste y ya no eres.
Enseñas, querido King, que todo el mundo merece una segunda oportunidad. Wireman lo dice, ese personaje que se sale de las hojas. Eres el cabrón de siempre, verdadero a más no poder. Freemantle atraviesa ríos de dolor y sufrimiento para superar su “otra vida”, y tras ese viaje, la alcanza, se recupera, ¿no? Claro, dice el narrador, pero “ojo” todo tiene un precio.
Y entonces, cuando el lector Constante, y lo comprende, ya es tarde. Porque lo has atrapado en tu red. Y ya no hay marcha atrás: tiene la piel de gallina y el vello de la nuca erizado.
Comienza la montaña rusa.
Comienza King.
El puto rey.
Un saludo, Deusvolt.
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Libro Favorito de Stephen King: IT, Apocalipsis, Insomnia